Ciencias “Clásicas” Vs. Ciencias Sociales: El Factor Humano

Mosaico pictórico de Escher

Como profesor o formador de disciplinas principalmente de Ciencias pero también de humanidades es una contradicción que está en la propia naturaleza del título. ¿Por estar a favor claramente de las ciencias puras y experimentales en contra de las llamadas ciencias sociales? No, no es una cuestión de estar a favor o en contra, es simplemente una constatación de facto de que al contrario de en las ciencias “clásicas”, las ciencias sociales presentan un factor que no está presente en las otras: el factor humano.

Dice una antigua máxima cabalística, de la que se atribuye un antiguo origen hebreo, que lo que no se puede expresar por un número no existe. No seamos maximalistas, en efecto, siempre podríamos hablar de grandes sustantivos como el amor, la solidaridad, la maldad, la bondad, etc… que al menos en principio no parecen ser cuantificables, y sin embargo, afirmamos que existen en la medida que los experimentamos en nuestra propia experiencia.

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En las ciencias puras tales como las matemáticas y la física sabemos y afirmamos que sus resultados no se exponen a discusión. Si la resistencia a la torsión de un cable de acero es una determinada, soporta tantos kilos por fibra determinando el grado de torsión, el grosor y composición de cada fibra del cable y las condiciones ambientales que es capaz de soportar (carga, límite de fractura, condición elástico-plástico, temperatura,etc.) son determinadas, podemos afirmar que un ingeniero medianamente competente podrá aplicar las conclusiones de las matemáticas y la física a su campo de la ingeniería civil y proyectará con seguridad el puente atirantado a diseñar. En sus más modernos avances, sin embargo, las matemáticas, la física y la filosofía llegan a estar tan enmarañadas que se confunden unas con otras, pero no nos equivoquemos, salvo defendiendo el modelo antrópico ( en realidad afirma que el Universo existe para que en última instancia el Ser Humano lo observe), la filosofía siempre deberá seguir los modelos “coherentes” desarrollados por físicos y matemáticos. Siempre que los ha contradicho (el caso de la jerarquía católica i.e.) al final han tenido que modificar su modelo para ajustarse al establecido por las dos grandes disciplinas teóricas.

Si nos dirigimos a las ciencias aplicadas, tales como las comunicaciones, la ingeniería, la biología, la medicina, la geología o la química, estamos en una situación muy similar, quiero decir, todas estas disciplinas surgieron como derivaciones de las tres grandes (incluimos la filosofía). En la actualidad la aplicación directa de los avances en la física y las matemáticas en técnicas analíticas, análisis de la evolución, prospección geofísica ,la comprensión real del metabolismo celular, o el diseño de equipos de imagen médica que aplica los últimos conocimientos de la física entre otros miles de casos nos inclina a unir todas estas disciplinas al grupo de las dos grandes. ¿Porqué sucede ésto? Es obvio, aplican el método científico, que permite testar los resultados de experimentos repetibles bajo las mismas condiciones, lo cuantifican….y eso no sucede con las ciencias sociales.

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Pienso, no con agrado, pero de una manera bastante real que a las denominadas ciencias sociales como la sociología, la economía, la psicología, la psiquiatría (un caso bastante peculiar), la historia en su análisis comparativo y el resto surgen como “Ciencias” como el acuñamiento bastante especial de un cierto complejo de inferioridad. ¿Porqué?, pues lo que les he dicho antes, no nos engañemos, son absolutamente incapaces de generar ni una sola predicción, aún apoyadas con estadísticas. ¡Ah! las estadísticas, obviando el chiste que afirma que existen para mentir científicamente, me adhiero más bien a la definición que hace Sean Carroll, catedrático de CalTech en la que afirma, que las estadísticas son para el Ser Humano la manera de sacar de paseo a nuestra ignorancia. Podemos analizar brevemente algún caso.

El caso de la economía es paradigmático y en la actualidad inmersos todavía en una grave crisis económica, cuando la economía es un tema de conversación habitual, y aquí el más tonto hila bolillos. Increible. Ni un sólo economista hasta la fecha ha predicho fielmente la llegada de una gran recesión (ni pequeña), los premios Nobel de economía en muchos casos se otorgan a matemáticos o economistas convertidos en matemáticos. Pero incluso en el caso de la famosa “Teoría de Juegos”, ya sea o no con negociación no toma en cuenta el factor humano, factor del que no adolecen, para su descrédito, la totalidad de las ciencias sociales.

El caso de la psicología es incluso tierno. Es fácil. Pongamos a prueba cualquier postulado psicologico al método científico (no hagamos trucos, excepción hecha la neurología, la bioquímica y otros aspectos), estamos hablando estrictamente de postulados psicológicos. Fracasan en todos los casos, y a lo sumo se apoyan en estadísticas, que en muchos casos podemos juzgarlas como parciales y de escasa factura.

El caso de la psiquiatría es más dramático, un complejo de inferioridad llevado a la extravagancia y convirtiendo a un millón de farsantes en recetadores de psicofármacos, en base a unos supuestos modificadores neuroquímicos, lo cual les permite diagnosticar de enfermedades mentales a prácticamente todos los ciudadanos. Recuerden, ahora todos los chicos son disléxicos, o tienen TAH, para lo cual tiene  su sufrido vademécum de fármacos que convertirán a final a generaciones en bandas de gilipuertas.

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En definitiva, cualquier disciplina que no pueda someterse de forma estricta al análisis del método científico, el caso de las ciencias sociales, es en realidad una creencia aceptada socialmente y que no ha pasado un serio análisis racional independiente y competente.

El Ser Humano, factor humano del que dependen las ciencias sociales, por ahora es una especie que está compuesta por individualidades, que funcionan con reglas, que varían en abanicos muy amplios según criterios de intensidad, cultura, nivel económico, formación, estructura familiar, etc. y que no pueden ser cuantificadas, al menos por ahora, y que en sociedades, especialmente la occidental desarrollada, donde el individualismo se promueve, predecir comportamientos y modelos exactos es simplemente imposible, de donde deduzco en última instancia, que las ciencias sociales en absoluto son ciencias.

Pero yo no escribo la historia. Gracias lector.

 

 

 

CIEN MIL MILLONES DE MOSCAS NO PUEDEN EQUIVOCARSE (Gore Digital)

cielmil millones de moscas no pueden estar equivocadas

En la línea de este foro particular, que lo único que pretende es ser la voz del propio autor, os quiero presentar esta reflexión sobre hasta que punto los medios digitales contribuyen a la confusión y al autoengaño, ¡Sí! auotengaño colectivo al que la mayor parte de medios de comunicación contribuyen alegremente. Por políticamente incorrecto algo no deja de ser verdad o ni siquiera llega a serlo. De hecho la verdad es algo independiente de mensajes e intenciones. Podríamos decir que cada cual tiene su propia verdad y que nadie está en poder de la verdad absoluta, pero eso no hace que la verdad exista, es algo muy similar a lo que ocurre con la ciencia matemática (cinco veces la palabra “verdad”, seis con ésta, ¡cómo te echo de menos bendita palabra!).

Recuerdo un antiguo (en esto de la publicidad se envejece pronto) spot de la tajeta VISA del Citibank en que sólo faltaba que dijeran que pagaras cuando te diera la real gana en el peor de los casos (tú eliges cuando la pagas); obviamente en el estado actual de las cosas ya mucha gente observa este tipo de campañas como una cruel burla que las grandes marcas ejercen sobre los que efectivamente no consideran sus clientes, de lo que deduzco que el público potencial de spots de este tipo son los pocos desahogados que todavía tienen poder adquisitivo para seguir consumiendo estas marcas.

Dicen que ahora están en el papel de suministrar experiencias de marca al cliente, pero yo lo único que veo corroborado por la opinión de quien me rodea, es que estas estrategias sólo sirven para que el cliente en estos tiempos convulsos de crisis, en que están echando al arroyo a mucha gente, lo que experimente sea la sensación de burla por parte de estas grandes marcas jugando a la confusión de lo claramente evidente.

Tomas un estupido refresco y eres más feliz, conduces un coche de alta gama y tu percepión de la vida cambia a mejor, ¿un banco?¿ nooo que va!, es una institución benéfica que ríase usted de Cáritas Diocesana, te echan a la calle pero es por tu bien y así ciento y mil que os pudiere citar. Quizá la gente esté despertando y por eso los resultados sobre venta real de las inversiones en RRSS y en los diferentes canales de publicidad, no sólo no estén estancados sino acercándose a un abismo que resulta en  el despido de muchos *”creativos” (Creativos eran Poe, Conrad, Cortázar o Bécquer. Los aprendices de brujo marketero que copan el mundo de la publicidad en absoluto).

* Barbarismo procedente de la palabra”marketer”, a la que bien se podría buscar un equivalente correcto en nuestro propio idioma,” mercader” pero quizá quede anacrónica o con ciertas connotaciones negativas.

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Aún así siempre son más creibles que los supuestos expertos en marketing con esas cifras, siempre maquilladas mal y mucho, como la puta de Babilonia. Cifras distintas según quien y a quién las comunique, y en muchas ocasiones sin ningún atisbo de conocimiento real. Pero que sabrán estos gurús, en la mayoría de los casos, conceptos matemáticos tan serios (tanto que sólamente me creería las estadísticas internas de las empresas farmaceúticas, porque en ello van miles de millones de dólares) como la esperanza matemática, las diferentes distribuciones estadísticas y su significado, el intervalo de confianza, etc… Recuerdo con una amarga sonrisa una ocasión, en que sometido a un traslado profesional, se me lanzó sobre la mesa un cuaderno con estadísticas (métricas) de la empresa diciéndoseme que aprendiera como trabajaban; y como ya tengo el colmillo retorcido comencé a leer el informe por el final, donde figuraban los parámetros estadísticos. El intervalo de confianza utilizado era de una fiabilidad tal que le dije al gerente que ese informe podría decir sin problemas que yo había asesinado a Kennedy. Nunca más me llevaron a una reunión. Fin de la cita, como dicen los horteras de la política española actual.

Lo mejor es la calidad de las publicaciones que inundan el ámbito del marketing, la publicidad, las RRSS  y el coaching (esa pseudociencia  menos creible aun que la bruja Lola o los mensajes de las galletitas chinas). Llevo años leyendo publicaciones de estos temas y la tontería me ha llevado a guiarme por el instinto y el sentido común pero nunca por esa colección de consignas, citas y tocar el tambor en grupo del pelaje de :

-Los 10 tips que bla, bla bla…

-Los 42 errores que no debe cometer el bla, bla bla…

-Las 19 Apps que debes conocer para bla, bla bla…

-Las 1234 cuentas que no debes dejar de seguir y bla, bla bla…

Discúlpenme los afectados y lo que ahora voy a decir puede que resulte ofensivo para muchos (y muchas, que con esto del lenguaje inclusivo se me puede acusar de cualquier cosa y no va más alla de un analfabetismo funcional nada desdeñable). Seamos realistas y echemos manos de la memoria, los listos de clase fueron para medicina, ingenierías, biología molecular,etc. ¿Que estudiaban los últimos de clase? Sí señor, periodismo, marketing, publicidad y psicología (en esto reconozco muchísimas excepciones a esta regla). Luego me decía una examiga (obvio) que ella tenía dos Masters a lo que yo respondía: ¿Pero conoces a alguien que haya suspendido un Master? y como dirían en el rico idioma de Ellroy “and so, and so, and so” (y tal, y tal, y tal).

Chiste Marketing

Llego al final del artículo (¡que coño post!, si quisiera decirlo en inglés, habría escrito este texto íntegramente en la noble lengua de Shakespeare, cosa que no es frecuente por estos lares) con la certeza de que no voy a hacer amigos dentro de esta profesión pero con la tranquilidad de ánimo de decir la verdad que en el interín siento y de por al menos unos minutos no seguir prostituyéndome por una  mierda de refresco,  un banco digno de ser presidido por Alí Babá o un puto coche que al parecer me llevaría a la felicidad completa (sin ni siquiera que un negro me la meta).

Pero la realidad manda, de ahí el título de este texto, yo no pasaré de ser un “outsider” y evidentemente, al parecer, 100.000 millones de moscas no podrán equivocarse.

Si alguien ha tenido el cuajo de leerlo hasta el final, de corazón,  ¡GRACIAS!