Bobby Mckeys Music World Inc. (La Novela)

1ª Entrega Ψ

Bobby McKey´s Music World Inc.

Michael Sitka

I

“Pearls that swim bereft of me
Long and weary my road has been
I was lost in the cities alone in the hills
No sorrow I feel for anything I feel

I am not your rolling wheels
I am the highway
I am not your carpet ride
I am the sky

Friends and liars don’t wait for me
Cause I´ll get on all by myself
I Put millions of miles under my heels
And still too close to you I feel”

(Chris Cornell / Audioslave, 2002)

 

Del “San Bernardino County Tribune”,  25 de Noviembre de 2012

“EL EMPRESARIO DEL SECTOR INMOBILIARIO E.A.P., SOSPECHOSO DE LA CADENA DE ASESINATOS DEL ASESINO INVISIBLE, ESCAPA AL CERCO POLICIAL Y SIEMBRA LA ALARMA EN EL AREA DE L.A.”

“En rueda de prensa el Lt. Michael Tagliaflerro del DPLA ha dado a conocer que E.A.P  recientemente galardonado como empresario local del año por la Cámara de Comercio de Los Ángeles, se ha convertido en el principal sospechoso de la cadena de crímenes iniciada el día de Navidad en el condado de San Bernardino.

Las pruebas aportadas por la investigación, y el magnífico trabajo efectuado por los forenses del departamento de policía científica apuntan al sospechoso sin lugar a dudas. Está siendo buscado por un delito federal de huida del estado, cinco asesinatos probados, entre ellos los de dos agentes, y otras diecisiete muertes en calidad de principal sospechoso. Nos han confirmado que en las próximas horas podrán anunciar su captura.

La serie de crímenes, que comenzó en Los Ángeles y ha aterrorizado a la comunidad, comenzó hace un año y ha sembrado de sangre y terror una decena de estados en la huida suicida que ha protagonizado el fugitivo. Mata aparentemente por placer, sin un móvil concreto. Su tendencia a no dejar huellas y permanecer en el anonimato han desconcertado durante meses a los investigadores. Al contrario que los asesinos en serie habituales, E.A.P. no ha dejado apenas pistas. Despreciando abiertamente las investigaciones de la brigada de homicidios de la oficina del sheriff. su propia soberbia le ha traicionado y en estas últimas semanas se ha hecho descuidado, conduciéndole a un callejón sin salida. Las fuerzas de la ley han logrado acorralar cerca de Wilder, Kentucky al  que ha sido llamado el “Asesino errante”. El portavoz policial nos ha informado que la oficina del alcalde emitirá un comunicado de urgencia en el momento en que se produzca la detención del fugitivo. A preguntas de los medios, el portavoz policial ha comunicado que algunos detalles de la investigación, por motivos obvios, no se harán públicos hasta que se produzca la detención del presunto asesino. Se nos informa que el fugitivo es extremadamente peligroso y se encuentra armado.” (Cont..).

2ª Entrega Ψ

Con la espalda pegada a la pared mojada Gene Parry se encontraba en un auténtico compromiso. Los federales pisándole el culo y la gran pregunta de su vida al otro lado de una puerta metálica que ya había abierto hace tiempo. En esos segundos desfilaron ante él los últimos dos años. Todo cambió, pero ahora parecía que habían pasado eones de tiempo desde que la rueda giró por última vez para cambiarlo todo, la banca siempre gana, ni siquiera se le pasó por su cabeza que podía perderlo todo.

 Mucha gente no hubiera creído la velocidad con la que las imágenes y los sucesos de los últimos tiempos pasaban en esos segundos mientras mantenía pegada a su pierna una Beretta del calibre 12.

El camino más sencillo suele ser el más acertado, la explicación más lógica es la probable, pero nunca hubiera podido imaginar que lejos estaba Ocam y su navaja de la complejidad de acontecimientos que habían acabado con él en esa pocilga húmeda y fría. Todo había pasado demasiado deprisa  y sólo hacía tres días que había comprendido todo, que había decidido tomar la iniciativa. Secuestro, asesinato, ensañamiento; todo apuntaba a Gene y lo peor de todo es que el desarrollo de la acción le había lanzado en brazos de la duda. ¿Era realmente el monstruo del que hablaban en todas las emisoras? Un río rojo oscuro, casi morado pasó por su cerebro, una nube de sangre nubló su vista.

La tensión de la huida, un infarto cerebral. Asumió la posibilidad con alivio, un desvanecimiento sin maniobras de resucitación. ¿Quién le iba a creer  cuando un rastro de asesinatos y mutilaciones le precedía? No estaba allí a punto de bajar al agujero, en el último peldaño de las escala de la infamia para justificarse ante los demás, padres, esposa, hijas, socios, empleados, opinión pública. Estaba allí para cancelar una deuda, para cumplir una última obligación. Las palabras vuelan, lo que firmamos permanece, nos persigue y la obligación no concluye por un acontecimiento tan vulgar como la muerte, si sucediera así que fácil hubiera sido todo. Una simple flexión del índice izquierdo, los créditos finales y al final chasquidos de estática, silencio y oscuridad, para siempre. Si era todo real quizá mejor que todo acabara así, en un intento desesperado no para conservar la vida sino para salvar el alma.

La policía del estado no tardaría en llegar y debía solucionar un par de asuntos antes de pasar a ser en los archivos un homicidio autoinflingido provocado por el remordimiento, por el sentimiento de culpa o por recuperar de una maldita vez su vida, aunque fuera en el último segundo de aliento. Todo empezó a pasar de nuevo por su cerebro, en unos segundos. Imágenes a toda velocidad dibujaban de nuevo el horrible paisaje en que se había convertido su vida. (Cont..).

3ª Entrega Ψ

                                                                                                              ***********
A la att.del Lt.Tagliaferro:

Siguiendo el protocolo le envío informe de prueba hallada en la residencia de invitados del gobernador. El diario está escrito en un correcto inglés. Las primeras páginas que le he hecho llegar escaneadas no guardan relación con el resto del diario. Se observa un notable deterioro del lenguaje y una desviación del idioma hacia algo que parece un holandés arcaico, muy diferente del actual. Según vaya siendo traducido por la oficina de policía científica del condado le enviaremos copia para su incorporación al expediente.
S. West
Los Ángeles

5/7/2010

 

ANEXO: 2/7/2010. Extracto del diario de E.A.P. Hallado en la cabaña de invitados de la residencia Shapiro:

Mi nombre es Eugene Alexander Parry y todavía recuerdo cuando no soñaba. Mi vida era lineal y monótona, tranquila, y estaba alimentada como la de cualquier otro, con sueños de tiempos mejores, o del golpe de suerte que nos sacara de este profundo pozo de mierda por el que deambulamos. Vueltas en el fondo del abismo, en una oscuridad tan absoluta que solo la humedad cochambrosa y enferma de las paredes del agujero es lo que está al alcance de nuestras manos. Llega un momento en la vida de un hombre en que la certeza de la imposibilidad del cambio es el único capital con el que viaja a la espera de una muerte que empieza a dejar de ser temida para convertirse en la única posible alternativa. No creo ser un paranoico o un hipocondríaco pero hace tiempo dejé de intentar engañarme.

Fue en lo mas brutal de la depresión del 2009 cuando el desastre llegó certificado a mi domicilio en forma de carta de despido, y ya se sabe, cuando la pobreza entra por la puerta el amor salta por la ventana. Un portazo, y poco después el segundo certificado, esta vez firmado por el abogado de Joan. Estaba harta de enfangarse conmigo en el pozo y ver en lo alto ese pequeño círculo de luz. De manera, que enganchada a la estación del bus, esperó a que pasara su oportunidad y llegó en forma de un abogado que trabajaba para gángsteres de medio pelo con una polla de oro. No la volví a ver y no lo sentí. Era una oportunidad en medio de la catástrofe generalizada que se estaba llevando por delante lo mejor de la supuesta clase media norteamericana. Metí mis escasas pertenencias en una maleta de piel falsa, escuché por última vez la puerta y caminé hacia la autopista. Me fui, y tampoco lo sentí. Después de una larga noche en la cabina de un camión llegué a Tucson donde compré por dos mil pavos un destartalado Blazer en una campa ilegal a un mejicano con aspecto de exconvicto.

Enfilé hacia el Norte, sin un destino fijo e indiferente conduje milla tras milla. Atravesé el medio oeste y después de intentar con escaso éxito recuperarme económicamente en trabajos de fortuna decidí parar. Estaba realmente cansado de mi mismo y casi decidido a partir definitivamente. Era un cascarón vacío, la piel tensa de un animal con su interior devorado por cuervos y buitres. Ni libro, ni árbol, ni hijos. La búsqueda, si alguna vez había sido eso, había sido estéril, ya no quedaban pistas para el rastreador, y sinceramente tampoco quedaba nada que mereciera la pena conservarse. La vida. Ni siquiera una huella sobre el polvo del camino…

…A punto de dormirme al volante, paré el motor al lado de una señal circular que marcaba la entrada a Wilder, un pueblo más. Todavía recuerdo como un poema olvidado de los tiempos del instituto, unas líneas de un beatnik de los cincuenta que trataba de cómo todos los lugares son iguales y lo único que cambia es el camino, el canto confuso de un yonqui con suerte de pervivir en los libros de secundaria. Fijé los ojos en la señal. Un bañista haciendo esquí acuático con un sol espectacular detrás, fábricas ideales y una tranquila zona residencial de blancos típicamente norteamericana, canexel, madera, un mundo prefabricado para tantas vidas prefabricadas y dirigidas hacia el gran sueño americano, lejano e inexistente casi siempre, como el caldero de oro al final del arco iris; las tres imágenes compartiendo el cartel circular y bordeándolos un lema. “Trabajando juntos por un mundo mejor”. Una vez comprendido lo que estaba viendo y la que estaba cayendo en nuestro país ideal y modelo para el mundo, una amarga sonrisa apareció en mis labios y una tétrica carcajada afloró a la boca. Afortunadamente ninguna vivienda se encontraba en las inmediaciones; hubiera sido terrorífico escuchar esas risas a través del bosque con la urgencia de propia de una bestia buscando su presa. (Cont..).

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